Historia del himno Oh Dios si en dura senda he de ir

Sabemos que la buena voluntad de Dios es agradable y perfecta, sin embargo, no es tan sencillo ver esta verdad cuando se está pasando por enfermedad y prueba. El apóstol Pablo rogó tres veces al Señor que le quitara un “aguijón en la carne”, pero no le fue quitado, sino que el Señor le dijo: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad”. La sabia y humilde respuesta del apóstol nos deja una tremenda lección: “Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo” (2 Corintios 12:9).

Carlota Elliot

El himno “Oh Dios si en dura senda he de ir” es uno de los 150 himnos escritos por Carlota Elliot (Charlotte Elliot). Carlota nació el 18 de marzo de 1789 en Brighton, Inglaterra. Siendo joven mostró talento como artista de retratos y poesía humorística. Sin embargo, cuando tenía 32 años, una enfermedad cambió el curso de su vida. Dios, en su infinita misericordia, usó esta enfermedad, y un evangelista de nombre Cesar Malan, para llevar a Carlota a los pies del Salvador. De la hermosa historia de su conversión nace el himno más popular de Carlota Elliot: Tal como soy sin más decir.

Carlota sufrió de su salud por el resto de su vida, sin embargo, disfrutando de la paz con Dios que tenemos por medio del Señor Jesucristo. Su relación con su Señor fue su ancla firme en las aguas turbulentas de la prueba y la enfermedad. Años más tarde escribió:

Él, y sólo Él, sabe lo que es día tras día, hora tras hora, batallar contra los sentimientos corporales de una debilidad, languidez y agotamiento abrumadores, para no dejarme llevar por la pereza, depresión e inestabilidad, tales como las que el cuerpo me lleva a rendirme, sino levantarme cada mañana decidida a tomar como mi lema: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame”

En otra ocasión también escribió:

Dios me ve, Dios me guía, Dios me guarda. Su gracia me rodea, y su voz continuamente me llama a estar contenta y santa en su servicio justo donde estoy

Es así, en una actitud de humildad y sumisión, que podemos aprender a aceptar la voluntad de Dios, incluso en los momentos de enfermedad como los que pasaba Carlota. Lo expresó muy bien en su himno:

Oh Dios si en dura senda he de ir 
o cuando prueba vea venir, 
enséñame siempre a decir: 
que se haga, en todo, tu voluntad. 

Si enfermedad he de enfrentar 
y ya no pueda trabajar, 
ayúdame siempre a orar 
que se haga, en todo, tu voluntad. 

Años más tarde, en 1836, el hermano de Carlota, Henry, quien fuera predicador en el pueblo de Brighton, tenía el proyecto de construir un edificio para ser usado como una escuela para niños pobres. Para apoyar en la recolección de fondos, Carlota publicó un himnario llamado: Himnario de la Inválida, el cual contenía 115 de sus poemas. Entre los himnos estaba su más conocido himno: Tal como soy.

A pesar de que Carlota sentía inútil debido a su enfermedad, las palabras de sus himnos han sido de mayor ayuda que cualquier otra obra que ella hubiese podido hacer estando completamente sana.

Carlota vivió una vida larga y sufrida. Murió a los 82 años, en 1871, habiendo peleado la buena batalla y guardado la fe. La última estrofa de nuestro himno expresa su convicción hasta el final de su vida, de aceptar siempre la voluntad de Dios:

Cuando, mi vida al terminar, 
me vaya a mi celeste hogar 
antes de mis ojos yo cerrar 
diré: que se haga tu voluntad.

Fuente: 
101 Hymn Stories, Kenneth W. Osbeck 
Then Sings my Soul, Robert J. Morgan

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