Biografía: William James Kirkpatrick

El siglo XIX fue uno de los siglos más productivos en cuanto a publicación de himnos se refiere. Si solamente tomáramos los compositores de la música, los nombres de Lowell Mason, William Bradbury e Ira Sankey, serían algunos de los que vendrían a nuestra mente. Hay muchos nombres más que podríamos incluir en esta lista, sin embargo, nos limitaremos a quien nos interesa en este escrito: William James Kirkpatrick.

William J. Kirkpatrick

William (Guillermo) Kirkpatrick nació en County Tyrone, Irlanda, el 27 de febrero de 1838. Era hijo de Thomas Kirkpatrick, quien fuera maestro de música de profesión. Esto nos hace ver el trasfondo musical que William tuvo. En 1840 la familia Kirkpatrick se mudó a Pensilvania, Estados Unidos. William no acompañó a su familia al principio porque todavía era muy pequeño, pero se unió a ellos más tarde.

En 1854 se mudó a Philadelphia para estudiar música y carpintería. Era claro, que de estas dos la que más le gustaba era la música y por eso dedicaba cada momento libre que tenía para aprender más. Aprendió a tocar flauta, violín y cello, pero su mayor deseo era ser violinista. 
A partir de 1855 su interés comenzó a estar dirigido a los himnos cristianos. Sus conocimientos fueron aprovechados, en especial, por el coro de la congregación y la escuela bíblica.

William continuó sus estudios en teoría, armonía y canto bajo los más prominentes profesores de la época. Asimismo, fue miembro de la Sociedad de Música Sacra de Handel y Haydn donde tuvo la oportunidad de escuchar a los mejores cantantes de su época y también a familiarizarse con la música de los más importantes compositores.

Durante este tiempo también realizó varias composiciones de himnos. El comienzo de su trabajo en publicación de composiciones fue en el año 1858, cuando tenía apenas 20 años de edad. Fue una ocasión donde, en la escuela bíblica en la cual William estaba involucrado, alguien estaba cantando un himno al Sr. A. S. Jenks, un reconocido músico quien también trabajaba en la publicación de himnarios. Mientras escuchaba el canto, William tomó un papel, escribió la música que estaban cantando en partitura y le agregó la armonía. Una vez finalizado la composición le dio el papel al Sr. Jenks quien quedó bastante impresionado con el talento del joven. El arreglo de William pasó la evaluación de músicos expertos que trabajaban con el Sr. Jenks. Acto seguido, el Sr. Kirkpatrick fue incorporado al equipo de trabajo. 
William se casó en 1861 con Susanna Doak, con quien tuvo tres hijos. Una de sus hijas, May Kirkpatrick, también seguiría los pasos de su padre en la escritura y composición de himnos. Luego de la muerte de Susanna, William se casó con Sarah Lankford en 1893. Sarah también falleció antes que William, en 1917, por lo que se casó nuevamente con Lizzie Sweney, quien fuera la viuda de otro conocido compositor de himnos, John R. Sweney.

Con el comienzo de la guerra civil William se enlistó en el Regimiento 91 de Pensilvania como el músico principal de la banda del ejército. Sin embargo, en 1862, esa posición fue eliminada del ejército por lo que William regresó a casa. Luego de su regreso de la guerra William se dedicó a la construcción de barcos por varios años, aunque nunca dejó de tener interés por la música.

La muerte de su primera esposa, Susanna, en 1878, fue un punto de cambio de dirección, para dedicarse por completo a la composición y publicación de himnos cristianos. Estuvo asociado con otros conocidos autores como John R. Sweney, William H. Doane y George C. Stebbins. Junto con John R. Sweney publicó al menos 50 himnarios que incluían numerosas de las composiciones de ambos. Los himnos de William J. Kirkpatrick se habían hecho muy populares durante su vida, y continúan siéndolo hasta hoy.

William Kirkpatrick falleció en su casa el 29 de septiembre de 1921. La noche anterior le dijo a su esposa que tenía un himno en su mente que quería escribirlo antes que se le olvidara. Fue a su estudio y se sentó en su escritorio. Su esposa lo encontró a las 4 de la mañana con su cabeza en el escritorio; su alma se había ido con su Señor. Sobre el escritorio estaba un papel que en la parte de abajo decía “9-29, 2 A.M.”. Aquel poema lo había escrito minutos antes de pasar a la presencia del Señor. (Hemos pasado por alto la rima del poema para no perder el peso de sus últimas palabras):

Tal como quieras, Señor, este es mi clamor 
Tal como quieras, el vivir o el morir 
Yo soy tu siervo, Tú lo sabes mejor; 
Tal como quieras, Señor, trabajar o descansar.

Tal como quieras, Señor, cualquiera sea: 
¿una vida eterna esperando por mí 
o permanecer aquí a Tus pies? 
Tal como quieras, Señor, lo que sea que encuentre. 

Tal devoción y sumisión al Señor en el mismo momento de su muerte estimula nuestros corazones a vivir para Dios. ¡Cómo sería para William escribir estas palabras y unos momentos más tarde abrir los ojos en la presencia del Señor Jesucristo! Lo que sea que tengamos que encontrar en nuestro camino que podamos tener esa misma convicción que la voluntad Dios es agradable y perfecta (Romanos 12:2).

Entre los himnos de Kirkpatrick que están publicados en la página tenemos:

Fuente: 
Biographies of Gospel Song and Hymn Writers, por Jacob H. Hall 
William J. Kirkpatrick, www.wikipedia.com 
Reminiscences and Gospel Hymn Stories, por George C. Stebbins 
William J. Kirkpatrick, www.hymntime.com

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Comments 2

  1. Es hermoso saber del hombre que compuso un himno, que desde mi niñes lo e escuchado, cantado y tralalado; tenga un bello testimonio en el momento de su partida. hoy es 24 de Diciembre del 2020 – 05:00 horas; una mañana fresca llena toda mi habitación, mi esposa todavía descansa ahunque sin querer la desperté al levantarme. y antes de hacerlo estube un largo tiempo despierto y en mi mente estaba cantando este himno: Nuestra vida acabará,
    cual las hojas caerá,
    cual el haz se ligará.
    Busca a Dios.
    Vuela cada día veloz,
    y volando da su voz:
    «Ven a dar tu cuenta a Dios».
    Busca a Dios.
    Ayer 24 acabamos de sepultar a mi hermano mayor maltratado por covid 19, pensaba que Dios siempre nos da la oportunidad a sus criaturas, de rendir nuestra existencia a El. Y el hombre no lo hace por que no nos detenemos a reflexionar que en esta carne somos peregrinos.

    1. Post
      Author

      Estimado Pablo,

      Siento mucho la pérdida de su hermano. El Señor le consuele en estos momentos difíciles.

      Como usted dice es interesante conocer la historia detrás de algunos himnos, lo que me ha hecho tener el deseo de investigarlas y publicarlas para que otros también lo aprovechen. me contenta que haya sido de ayuda.
      Saludos,
      Miguel.

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